SAE: Una iniciativa necesaria
Hace ya tiempo que vengo siguiendo el proceso de nacimiento de la Sociedad Aeronáutica Española, y buscando algo de tiempo para escribir sobre esta iniciativa, que considero muy positiva y por otro lado, necesaria.
Citando sus propias palabras, la SAE es una organización sin ánimo de lucro que aglutina a personas de la sociedad civil con una emoción común: Difundir la cultura aeronáutica en España y en el mundo. Se trata de una asociación que en sus inicios está teniendo un modelo de referencia parecido al de la Royal Aeronautical Society, una institución fundada en 1866 que sirve de punto de encuentro a profesionales del sector aeronáutico de todo el mundo en el ámbito técnico, y que también sirve de foco de influencia en todo el sector al incorporar entre sus miembros a los profesionales y empresarios de mayor relevancia en sus respectivas disciplinas. Aunque inició su andadura en el Reino Unido, su influencia se constata a nivel mundial tras sus casi 150 años de existencia.
La evolución que ha sufrido el sector aeroespacial en España explica el nacimiento de iniciativas como la SAE. Nuestra centenaria industria ha adquirido en los últimos años del Siglo XX y estos primeros del XXI una relevancia consolidada a nivel europeo, que ahora pasa por un momento crucial para su puesta en escena a nivel mundial. En un entorno altamente competitivo en el que los países emergentes como China, India y Brasil están haciendo una fuerte apuesta por esta industria, los gigantes empresariales Boeing y Airbus reconocen ya que el pastel de más de 3 trillones de dólares que supondrá el mercado en los próximos 20 años estará mucho más repartido y el tablero de juego será mucho más complejo.
En un escenario como éste, la competitividad de nuestra industria no será posible si no hay una base de unión y cooperación entre las empresas y los profesionales. Si echamos un vistazo a nuestra capacidad, individualmente encontraremos expertos en tecnologías punteras a nivel mundial en campos como las aeroestructuras, el montaje o los sistemas. Alejando un poco más la perspectiva aparecen los clusters, asociaciones de carácter normalmente regional con fuerte presencia institucional y orientación quizá demasiado política, y separando todavía un poco más el objetivo existe una clara carencia de asociaciones de carácter nacional con objetivos enfocados al terreno profesional o de desarrollo empresarial en sentido práctico.
Por todo ello, iniciativas como la SAE deben ser aprovechadas para crear un verdadero tejido profesional en el sector aeronáutico español que signifique unidad y punto de encuentro para el conocimiento y la colaboraciónn. La base ciertamente existe, pero es necesario fomentar la iniciativa, encontrar y potenciar nuestros puntos fuertes, y trabajar sobre nuestras debilidades. La tremenda competencia que nos espera así nos lo exige.
De modo que sea la SAE bienvenida, y que se convierta en poco tiempo en un foro relevante para el desarrollo profesional del sector en su conjunto.



