La erupción del PIB

abril 23, 2010 by PedroSanz · Leave a Comment
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¿Puede un volcán influir sobre el PIB de un país o zona a través de la paralización del transporte aéreo? Muchos se han hecho esta pregunta tras la erupción del volcán islandés que ha tenido a miles de aviones en el suelo durante varios días recientemente. Desde Estados Unidos, algunos periódicos como el Wall Street Journal han advertido incluso sobre el peligro de la salida de la recesión económica de Europa de haber persistido la nube de cenizas volcánicas.

Nada como echar uno mismo la cuenta. Os propongo que lo intentemos.

El PIB (Producto Interior Bruto), explicado de manera simple, es lo que el interior de un territorio es capaz de producir en cuestión de bienes y servicios durante un periodo determinado. Normalmente se hace una aproximación para medir el PIB en términos de consumos o demanda agregada, que es lo mismo que decir lo que un país gasta o invierte, en producir lo que produce. Simplificadamente:

PIB = Consumo + Inversión Privada + Gasto Público + Exportaciones – Importaciones.

Con todos los aviones en el suelo, el consumo del conjunto del país tenderá a bajar. Desciende el turismo interior, también el turismo exterior (preocupante en países como España que ingresan mucho del consumo de los turistas extranjeros), y en un segundo orden, la dificultad para mover productos a largas distancias en poco tiempo tendería a hacer la producción más localizada, y con ello menos eficiente, lo que la impide avanzar.

Si el consumo desciende, la inversión privada no encuentra incentivos, por lo que también desciende. Pero como la inversión privada desciende, los productos y servicios no mejoran, lo cual incide directamente en un descenso del consumo.

Este ciclo autoalimentado ya lo conocemos bien, pues es el que explica, de forma muy parecida, la reciente crisis financiera internacional: la falta de circulación del dinero y del crédito provocan una reacción en cadena que lastra gravemente la economía. Sin embargo, el pequeño análisis que acabamos de hacer sobre el parón aeronáutico arroja un corolario: la falta de circulación de personas y mercancías, o bien la ralentización de ésta debida a la inexistencia de transporte por vía aérea tiene los mismos efectos, lastrando el crecimiento económico.

Al gasto público le pasa exactamente lo mismo. Su incidencia en el PIB es fuerte, pero al estar gestionado en España de manera tan local por estar las competencias transferidas a autonomías y ayuntamientos, su desarrollo depende menos del transporte aéreo. Sin embargo, la caída del consumo y la inversión privada deberían llevar hacia un descenso del gasto público en una economía racional, pues el gasto público debe ir en la línea de soportar el desarrollo de las anteriores. Por tanto, aunque sea con una dependencia de segundo orden, el colapso aéreo afecta también al gasto público, aunque en un plazo mucho más largo.

Por cierto que en España se está dando justo el caso contrario: la caída del consumo y la inversión privada se están queriendo contrarrestar con un incremento brutal del gasto público, lo que crea una ilusión de crecimiento del PIB a corto plazo y un desastre a largo. Las infraestructuras soportan el crecimiento y el desarrollo de la inversión y el consumo privado, pero no pueden de ningún modo tirar de ellas y ser la base de su crecimiento, por una razón bastante simple. Si el crecimiento privado no supera al gasto público la deuda del país necesariamente aumenta (de algún lado tiene que salir el dinero, y si no sale de dentro del país, saldrá de fuera); ello influirá directamente en los tipos de interés, en las inversiones del exterior por la percepción del riesgo (ejemplo claro: Grecia), y a medio plazo y por extensión, en las capacidades del sector privado para crecer en un entorno de esas características, en las que habría muy buenas infraestructuras, pero un mal acceso al dinero y una caída en la confianza del consumidor.

Hecho este paréntesis, nos quedaban las importaciones y las exportaciones. Si la balanza es positiva (país exportador), la falta de transporte aéreo hará que la contribución al PIB se más pequeña, aunque originará excedentes y sobrecapacidades en la producción interior. Si es negativa (país importador), hará que la disminución del PIB sea más pequeña, pero ocasionará faltas de materias primas y productos necesarios que lastrarán el desarrollo económico.

En España el transporte aéreo supone casi un 8% del PIB, o al menos así lo ha calculado el Ministerio de Fomento. Hay que destacar que una paralización del transporte aéreo puede, como hemos visto, hacer caer el PIB, pero sin embargo, un auge del mismo no puede tirar del PIB hacia arriba, al menos en España, pues la industria aeronáutica no es un gran motor de la economía en nuestro país, aunque eso da para otro artículo.

Afortunadamente la nube de cenizas del volcán islandés no nos ha tocado de lleno, pero baste esta reflexión para comprender que estamos expuestos a ciertos riesgos que decididamente hay que tener en cuenta, por lo que habrá que preparar planes de contingencia algo mejores que los que estamos viendo en Europa.

Por cierto y para terminar, enlazando el asunto del volcán y el caos aéreo con el conflicto laboral de los controladores: después de que el Ministro de Fomento ofreciera a la UE los aeropuertos españoles como salvoconducto por haber estado España menos afectada por la nube volcánica, el sindicato USCA se ha apresurado a presentar el apoyo de los controladores con todos los efectivos disponibles, a pesar del recorte de personal que ha supuesto del “decretazo” de Blanco.

Más opinión sobre el tema:

Geoffrey Smith, en el Wall Street Journal

Álvaro Romero, en Elpais.com

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