El MAB como alternativa para la financiación
Es bien conocido dentro del sector que una de las mayores barreras de entrada tanto para entrar como para crecer en aeronáutica es la financiación.
Las elevadas inversiones que se requieren para poner en marcha una planta o para dotar a la empresa del capital humano y tecnológico suficiente como para optar a grandes contratos hacen que muchas PYMES del sector se queden estancadas, esperando quizá a la próxima subvención. No digamos ya si lo que se pretende es lanzar un nuevo producto al mercado de diseño propio.
En el sector aeronáutico la consabida fuente de los Business Angels (los llamados Fools, Family & Friends) no valen: no son suficientes. Los bancos no es que estén pasando por su mejor momento, y aunque lo estuvieran, el endeudamiento que tendría que adoptar una empresa de tamaño mediano podría poner en peligro su control. Tradicionalmente el crecimiento ha venido de la ayuda bien pública, bien de las grandes tractoras.
Sin embargo, en 2013 la tortilla se da la vuelta, y de qué manera. España dejará de ser país receptor de ayudas de la UE, para pasar a contribuir con su dinero (con nuestro dinero) al crecimiento de los recién entrados países del este.
Y mirando un poco más al frente, Airbus y Boeing coinciden en sus estudios en que en 2020 habrá ya un 20% del mercado de aviones de más de 100 plazas que no controlarán. Se prevé un crecimiento inusitado del sector en cuanto a fabricantes de tamaño mediano (o al menos, no tan grande) que por supuesto, incrementará la competencia.
Ante este panorama, las empresas aeronáuticas que hoy ya han adquirido un tamaño considerable se ven ante la tesitura de que más vale crecer que morir en el intento de permanecer igual. Bien para incrementar su capacidad productiva o tecnológica, bien para la adquisición de otras empresas pequeñas, jugando bien sus cartas en la concentración que se espera para el sector, decididamente necesitan acceder a nuevas fuentes de financiación.
El MAB (Mercado Alternativo Bursátil) puede ser una alternativa a tener en cuenta. Las empresas que no tienen un tamaño suficiente como para plantearse la cotización en el Mercado Continuo sí pueden entrar a cotizar en el MAB, pensado para empresas en crecimiento, que actualmente tengan una valoración en torno a los 30MM EUR.
Los ejemplos recientes así lo representan. Zinkia (La productora que comercializa la famosa marca Pocoyó) e Imaginarium salieron al parqué en 2009, levantando cuantiosas sumas de capital en sus correspondientes ampliaciones (más de 7 millones en el caso de Zinkia, por ejemplo). En Francia y Reino Unido hace tiempo ya que funcionan los mercados Alternext y AIM, y en cada uno de ellos cotizan más de 100 PYMES. En el caso de Alternext, Reims Aviation y ECT Industries son ejemplos de empresas del sector aeronáutico que han dado un impulso de gran magnitud a sus posibilidades de financiación a través de mercados bursátiles.
Las ventajas son sustanciosas. En primer lugar, la salida al MAB vía ampliación de capital supone una inyección importante de dinero que no incrementa el nivel de endeudamiento de la empresa (de hecho, al incrementarse el Capital Social, lo reduce según algunos indicadores).
Por otro lado, de forma indirecta se invierte en publicidad: los mercados son objetivo diario de la prensa especializada y están en el punto de mira de la convencional, además de que siempre vende más la imagen de empresa cotizada.
Otra de las importantes ventajas reside en la puerta que se abre y que permanece abierta a las ampliaciones de capital, que son mucho más sencillas a través de los mercados.
Y mencionar cómo no, a los bancos, que en la mayoría de los casos rebajan su tasa de riesgo a las empresas cotizadas. No obstante, se trata de empresas más líquidas y necesariamente más transparentes.
Cierto es que algunos inconvenientes hay, o si se les quiere llamar de otra forma, exigencias que cualquier mercado de valores impone a las empresas cotizadas. El primero y quizá más importante es la inversión de cerca de un millón de euros que aproximadamente Zinkia e Imaginarium han tenido que acometer para acceder al MAB, en concepto de comisiones, estudios y pagos a asesores.
Por otro lado, no todas las empresas pueden acceder directamente al MAB sin pasar por una reestructuración en su estructura del capital, ya que éste ha de ser libremente transmisible. Además, la transparencia en las cuentas que exige el mercado supone un esfuerzo para muchas empresas no acostumbradas a publicar o ser tan explícitas en sus balances o cuentas de resultados. Aunque todo esto más que un inconveniente podría suponer para muchos el revulsivo definitivo para una mejor gestión.


